13 de noviembre de 2016

Campaña En Tierra de Nadie, 1ª partida

¡Y comenzó la campaña "en Tierra de Nadie"! Un comienzo un poco accidentado, pero bueno, he aprendido algunas cosicas para el futuro.

"Habían recibido información de una avanzadilla Skitarii que intentaba infiltrarse en el territorio de su señor Pox Pot, Baltatrius se encargaría de que eso no ocurriese, aunque si solo tuviese a su mando un grupo mejor armado... y entrenado. 

La banda de cultistas que le habían asignado ni siquiera tenían rifles con los que combatir, y su líder, Malgar, se veía un personaje desquiciado con más aires de grandeza que capacidad para hacer las cosas bien.

En definitiva, utilizaría a estos pobre desgraciados para lo que mejor servían, mantener al enemigo entretenido mientras los verdaderos seguidores de Nurgle acababan con él"



Me enfrenté a un kill team del codex: skitarii (con el tiempo que hace que no juego no me sabía sus atributos, por suerte esto es lo bueno de Kill Team, tienes poco que aprender porque hay poco en mesa) que constaba de dos escuadras de 5 (una de vanguardia skitarii y otra de exploradores) y un dragón sidoniano (al final me encontré con un vehículo... d'oh!).

Jugamos la misión 4, infiltrarse en el campamento. Yo sería el defensor, ya que al apenas tener potencia de fuego en comparación con mi enemigo pensé que sería mejor que el viniese a por mi que al revés, ganaría 1PV por cada 3 miniaturas suyas con las que acabase. Él tendrá que salir por mi borde de la mesa, ganando un PV por miniatura que saliese por el.


La partida empezó mal, perdiendo yo a mi especialista con "vista de águila" en el primer turno a manos de su francotirador. Mientras su kill team avanzaba a cumplir su objetivo.


El segundo turno perdí al líder a manos del mismo francotirador (desde luego tiene una magnífica puntería) que mató al especialista anteriormente. Al tener sus armas mayor alcance, van cayendo algunos de mis cultistas. Mi engendro se dispone a interceptar a su andador (sólo el engendro y los marines de plaga tenían una mínima posibilidad de acabar con él).


Finalmente es el andador el que asalta al engendro, causándole 3 heridas en el mismo turno y acabando con el en un abrir y cerrar de ojos, ¡menuda suerte!.


Más adelante dos marines de plaga se intentan encargar del andador con sus granadas perforantes (y el "aprovechar la debilidad" de uno de ellos). Hasta el último turno no conseguirían hacerle un PA, deshaciéndose de su arma pero todavía operativo.


Tras haber conseguido asaltar a estos skitarii en el turno 3 los cultistas se pasaron el resto de la partida dándose golpes con sus enemigos, en el último turno consiguió uno de ellos un "double KO" con su enemigo.

Acabé la batalla con una figura en mesa (y habiendo acabado con 2 enemigos) y un resultado de 7-0 PV en mi contra. Por suerte papá Nurgle ama a sus chiquillos y ningún soldado murió... menos el líder marine de plaga, que murió... y el campeón cultista, que le sucederá en el mando pero se perderá el próximo enfrentamiento por sus heridas. Nurgle ama a sus chiquillos pero no a sus líderes. A cambio el marine de plaga que sobrevivió fue ascendido a veterano, ganando +1HP (it's something).

Recibí una paliza pero me llevé todo esto a casa.
En definitiva, el Laurel de Victoria que gané me lo gastaré en pagar rifles automáticos a todo el mundo y añadir alguna cosilla más (estoy dudando entre 3 cultistas con rifle o un rifle de plasma para un plagoso).

"Cuando los perfectamente sincronizados skitarii pasaron de largo dando por muertos a la mayoría de adoradores de Nurgle, Magar alzó la cabeza del suelo.

Aprovechó rápidamente la oportunidad cuando vio que el paladín de plaga Baltatrius no se levantaba del suelo (no es que la falta de gran parte del cráneo no fuese una pista sutil, pero había visto a estos inmensos guerreros ignorar heridas similares) y empezó a dar voces para reunir a los supervivientes a su alrededor (eran muchos, lo cual le alegraba para próximos combates pero le preocupaba por la clase de soldados con los que se encontraba).

¡Volverían a la base a avisar a sus superiores de que hacía falta mejorar la vigilancia porque una avanzadilla skitarii se habían escabullido, y se rearmarían para repeler a la próxima fuerza que se encontrasen!

Tras recibir los vítores de sus recién adquiridos seguidores (excepto de los marines de plaga, que parecían divertidos ante la situación de un simple mortal tomando el mando) comenzaron su marcha hacia la base, aunque a los pocos pasos Magor notó algo que su subconsciente le había estado ocultando durante su diatriba... ¿Tanta sangre es normal? Quizás el también fuese a reunirse con papá Nurgle, pensó mientras caía al suelo."

¡Saludos y seguid jugando!
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